Porque el que canta bien, ora dos veces 

Como muchos ya sabemos durante la liturgia se prefiere la animación musical con corales a cualquier otro ensamble musical. Cabe preguntarse ¿Por qué esto es así? Esto es debido a que la Iglesia busca que nuestras celebraciones sean cada vez más participativas ya que Dios ha querido que la Eucaristía fuese un acto comunitario.  La Última Cena fue un ejemplo de ello. Es el coro, más que un solista u otro tipo de conformaciones musicales lo que genera un clima de participación. Y esto es debido a que ya desde lo visual a lo auditivo nos deja claro que el canto en la liturgia es un canto de todos y no de pocos.

El magisterio: 

Ya la Carta del Papa Juan Pablo II a los artistas, nos recuerda que desde el punto de vista estético la música puede ser un reflejo de la santidad y la gloria de Dios. En muchas culturas entre ellas la griega, incluso en escritos de santos, se muestra cómo la belleza y la bondad están íntimamente ligadas siendo así Jesús, como lo llamaría San Agustín, “Belleza antigua y siempre nueva”. Por esta razón la  belleza de nuestro canto no obedece como muchos creerán a un hecho superfluo y por lo tanto sin importancia.

Por ello el  papa San Pío X en su documento Tra le sollecitudini presenta como una característica del canto litúrgico lo que él llama “Arte Verdadero” o “Bondad de Formas” refiriéndose a la necesidad de belleza en el canto litúrgico.  Así también lo asevera el documento del consejo pontificio para la cultura llamada “Vía Pulchritudinis” sobre la belleza como vía de evangelización donde además ofrece una sección para hablar de la belleza de la liturgia.

¿Cómo hago que mi coro cante más bonito?

Es por esto que la belleza de nuestro canto en el coro no es solo una opción, es además un aspecto importante. Yo a menudo les digo a mis estudiantes de dirección que la parte del cuerpo más importante de un director no son sus brazos como muchos creerán, sino el oído. Es importante que el director musical sepa escuchar.  Claro, sólo falta tener algo de sensibilidad musical para saber cuando algo suena bonito o no, pero el mejorar el sonido de una agrupación musical va a depender de la manera como escuchamos.

Si se tiene claro cuáles son los aspectos a los cuales debemos dirigir nuestra atención durante la interpretación de un canto, también sabremos qué debemos mejorar para que nuestro canto sea lo más cercano posible a un “verdadero arte”. Son muchas cosas que cuidar. Pero hay dos cosas que son fundamentales:  La afinación y la precisión rítmica.

La afinación

Este aspecto de  no es para nada sorpresivo. De las cosas más feas que uno puede escuchar es una música desafinada. Cuando uno no escucha de manera clara la afinación es producto de que algunos de nuestros coralistas estén desafinados. A veces tenemos poco tiempo para ensayar y no le damos la importancia debida, pero lo importante es  lo importante. Habrá que dedicarle tiempo a pasar voz por voz y repasar las dudas en la afinación que tengamos, para ello se debe entonar de manera precisa y sobre todo lentamente. Muchas veces la desafinación puede ser producto de querer enseñar rápido.

Es por esto que sugiero que al montar un canto primero se pase por mostrar la melodía a una velocidad lenta que favorezca un aprendizaje preciso. Esto es algo que debe ser llevado con la suficiente delicadeza como para que nadie se sienta humillado mientras trabajamos individualmente este aspecto. Es posible que tengamos miembros que no sean tan afinados, pero estoy seguro que esto puede mejorar trabajándolo de manera insistente ensayo a ensayo. Parecerá obvio pero para esto el que dirige debe estar plenamente seguro de la afinación precisa de la música.

En algunos casos esto requerirá que el mismo director haga un estudio previo para que él mismo esté seguro de su afinación. No es algo de que avergonzarse el admitir que quizás debemos mejorar nuestro conocimiento de una música.

La precisión rítmica.

A veces sucede que escuchamos al coro y no se entiende mucho la letra o se escucha un gran desorden al momento de cantar y aunque los que cantan mejor destaquen escuchándose más o menos bien el canto, esto ensucia el sonido del coro. También habrá que darle la atención adecuada durante los ensayos.

En este aspecto quizás no sea necesario evaluar a uno por uno pero definitivamente habrá que dedicarle su tiempo. Por otra parte el que no todos sean precisos en este aspecto dificulta el entendimiento de la letra, cosa importantísima en la liturgia. A veces podrá suceder que quizás el “tempo” elegido para la ejecución no sea el adecuado, las acústicas de los templos tienden a favorecer menos la música muy rápida. A veces queremos que nuestro canto conserve la misma velocidad de una grabación que nos gusta mucho, pero no necesariamente esto ayude a que nos escuchemos mejor.

En el caso de la comprension de la palabra esto va a ser fundamental. Un gran director de Orquesta le preguntaba a su mentor cuál era el tempo adecuado para esta o tal obra, a lo que este le respondió de manera contundente: “El tempo en el que se escuche mejor”.

Este tema de la acústica del templo va a tener una gran influencia en torno a la velocidad a ejecutar un canto.

Yo recomiendo que se ensaye lo más posible en el mismo lugar donde se va a cantar, y que el director trate de escuchar en distintos lugares, mientras más alejado de la agrupación podrá darse una idea de cómo se escuchará un canto. Está claro que tendremos que darle importancia al tema de la articulación de las palabras a veces mientras más sobrearticulado es mejor, aunque los cantantes se sientas extraños al hacerlo.

Si cuidamos estos aspectos quizás no estaremos a la altura de los niños de la Capilla Sixtina pero nos daremos cuenta de inmediato que el sonido va a mejorar. Pero hay que estar pendiente de otra cosa:

La calidad vocal

Siento que tanto para esto como para otros aspectos siempre es necesario que el director busque formarse de la manera debida. Pero este es un punto donde quizás necesitaremos de más formación técnica. El tener técnica al cantar va a influir en muchas cosas como la afinación. Pero también ayudará a embellecer nuestro canto y será clave para lograr el sonido que queramos lograr en nuestro canto. Para que esta mejore tendremos que tomar en cuenta varios aspectos.

A diferencia de los otros instrumentos en el canto nuestro instrumento somos nosotros mismos, en los otros casos los instrumentos son elementos externos a nosotros. Por esta razón será necesario antes de empezar a cantar, acondicionar nuestro cuerpo, por lo que unos ejercicios de estiramiento de los músculos no vendrían mal. El tener relajado nuestros músculos al momento de cantar nos permitirá un mejor uso de nuestro talento.

La respiración:

 Recordemos que la voz es un instrumento de aire. Como empleemos el aire será crucial en la calidad de nuestro sonido. Por ello deberemos aprender ejercicios de respiración, tanto para aumentar la capacidad respiratoria como para aprender a dosificar el aire con calidad. Esto ayudará en la fuerza de nuestro canto y también influirá en nuestra afinación. Por otro lado el tener mayor capacidad respiratoria ayudará a hacer una mejor interpretación de los cantos cuidando de no cortar palabras ni frases del texto ni las musicales.

La vocalización:

Todo lo anterior deberá estar acompañado de una vocalización que permita producir un sonido de calidad. Muchos cuando hablan de técnica Vocal solo piensan en como llegar a tal o cual agudo. Pero muchas veces no advertimos o no le damos importancia a la belleza de los sonidos que ya producimos. En la vocalización se pueden trabajar también otros aspectos como nuestras habilidades para afinar o aspectos musicales que tengan que ver con lo que vayamos a cantar. Por ejemplo, si vamos a interpretar música en tonalidades menores no vendría mal hacer ejercicios de vocalizaciones en modo menor de forma tal que estemos ya ubicados en uno de los elementos que encontraremos en la música que vamos a hacer.

El uso excesivo de amplificación y micrófono: 

Nuestros templos no están diseñados para la amplificación, por lo que un uso incorrecto de este recurso además de hacernos escuchar puede traer como efecto secundario que no se entienda ni el texto de lo que estamos cantando así como tampoco la música. Por lo que hay que saber jugar bien con esto.

Los instrumentos: 

Más allá de que tan litúrgico sean o no estos instrumentos, la verdad es que uno de los errores más comunes es querer resaltar tal o cual instrumento debido a la belleza de un arreglo que tanto nos gustó y que “suena tan bien”… y bueno recordemos que lo que debe predominar son las voces. Los instrumentos no pueden decir texto y muchas veces pueden hasta distraer de la liturgia y de la parte vocal. Esta será otra cosa que debemos tener en cuenta.

Como se darán cuenta he tocado muchos temas con pequeños consejos. Estos nos servirán de guía para los siguientes artículos por lo que en adelante iremos profundizando acerca de aspectos técnicos-musicales de cómo tratar cada uno de estos aspectos y quizás otros que surjan.

Todos estos consejos para que la Gloria no sea para nosotros si no para ti Señor. Non nobis domine tua da gloria.

Por Jorge Sánchez

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