“BIS ORAT QUI BENE CANTAT”

La información que existe en las redes sociales sobre el canto y la música litúrgica desde hace algunos años es abundante. Información abundante, pero ¿dónde encontramos formación? De aquí surge nuestra preocupación: nuestros ministerios de música están bien informados en muchos aspectos prácticos del canto y la música litúrgica, pero no formados.

Información no es lo mismo que formación. Una cosa es saber sobre algún aspecto musical o de liturgia; otra muy diferente es tener las cualidades que exige un ministerio como el del canto litúrgico. Por eso, nuestro interés es ofrecer una formación integral a todos aquellos que prestan su servicio en la liturgia a través del canto y la música.

Un antiguo adagio dice: “BIS ORAT QUI BENE CANTAT”, dos veces ora quien bien canta. De aquí nuestro slogan: CANTAR BIEN EN LA LITURGIA. Creemos que no es sólo cantar por cantar. Esa puede ser nuestra excusa para creer que cantando ejercemos un ministerio. El verdadero servicio se presta con una verdadera formación.

Cantar bien, es entonces nuestra tarea constante para que el servicio que prestamos en la liturgia no sea sólo un acto externo sino un acto de fe unido al sacrifico que la Iglesia ofrece a Dios diariamente, en el que el canto cumple un papel importante.

¿POR QUÉ CANTAR BIEN?

Cantar bien es más que una cuestión de calidad a la hora de cantar. Se trata vivir su fe y esforzarse por tener las actitudes cristianas requeridas para este verdadero ministerio; se trata de conocer la liturgia y los sacramentos en los que creemos, en los que participamos y servimos con nuestros talentos; se trata también de tener unas mínimas cualidades musicales para poder ejercer debidamente nuestro servicio litúrgico; y finalmente también es poder tener la capacidad de discernimiento a la hora de poner en práctica lo que se aprende en un proceso de formación.

Por eso, nuestra misión es presentarles un proceso de formación a todos los ministerios de música que sirven en la liturgia.  Esta formación está principalmente orientada en cuatro dimensiones según lo que la misma Iglesia pide ante un servicio como el del canto y la música:

  • Formación humana y espiritual.
  • Formación litúrgica.
  • Formación técnica. 
  • Formación pastoral.

Por eso con un grupo de amigos nos hemos unido para compartir las herramientas de formación que están a nuestra disposición y entre juntos emprender una pastoral del canto litúrgico tan necesaria en nuestras comunidades.  Esperamos que todas las herramientas que les proponemos, sea un verdadero impulso para creer el interés por la formación de los músicos de la liturgia. 

Equipo Cantar bien en la liturgia