Porque el que canta bien, ora dos veces 

Todos hemos cantado villancicos. Todos sabemos villancicos de memoria. Y todos sabemos que no son cantos actualmente aptos para la liturgia. ¿Por qué? ¿Siempre fue así? ¿Por qué los seguimos cantando?

En castellano la palabra villancicos deriva del término “canción de villa”. En inglés en cambio, se les denomina “carols”, que viene del francés caroler, que significa bailar haciendo ronda.

En España, especialmente en Castilla, los villancicos surgieron en el siglo XV. Se le daba este nombre a cantos compuestos por estribillos o coplas cuyo contenido no necesariamente era de carácter religioso. Tres siglos más tarde, comenzó a usarse este género para que el pueblo pudiera meditar sobre algunos episodios de la vida de Jesús.

De esta manera en los albores del siglo XVII se empieza a utilizar en los responsorios de maitines de las principales fiestas litúrgicas como la Navidad, Hábeas Christi, Asunción, santos locales, Epifanía, Trinidad, etc.

Los villancicos se utilizaban en contextos litúrgicos, pero con fines didácticos. Poco a poco se van introduciendo elementos teatrales en las iglesias buscando provocar en el pueblo afectos muy diferentes a la contemplación divina que se conseguía con el viejo estilo polifónico. Estas influencias italianas provocaron que el villancico fuera definitivamente proscrito de la liturgia a finales de este siglo XVIII, de tal manera que en el siglo XIX los villancicos habían desaparecido de la liturgia siendo sustituidos por los tradicionales responsorios gregorianos.

El villancico más antiguo, que registra la historia de la música es Iesus Refulsit Omnium, (Jesús, luz de todas las naciones) data del siglo IV, y su letra se le atribuye a san Hilario de Poitiers. El más conocido, en cambio es “Noche de paz”. En España los más conocidos son “Campanas de Belén”, mientras que en la región meridional está “Los Peces en el Río”.

En Latinoamérica cada país tiene sus propios villancicos y diversas maneras de interpretar los cantos de navidad universales. En Argentina está “Vamos Pastorcitos” y el “Huachito Torito”, en Venezuela “Mi burrito sabanero”, en Perú “Llegaron ya”, un canto a los reyes magos, en Panamá “Dime niño de quién eres”. En Colombia, por su parte está “Tutaina tuturumaina” y en Honduras,”Caminando por Tegucigalpa”. Son típicas de Ecuador las tradicionales posadas, un canto que cuenta cómo María y José buscan un lugar donde el Niño Jesús pueda nacer.

Los villancicos originarios de cada país no necesariamente fueron escritos allí, muchos son adaptaciones de cantos españoles como el caso de “Antón tiruriru”, muy conocido en Colombia, que es en realidad la adaptación del villancico catalán “La pastora Caterina”

Popularmente se conocen más los cantos que hacen alusión a la Navidad que aquellos que se refieren al Adviento, a veces por ello durante este tiempo se cantan canciones que hablan del nacimiento y no de la espera del niño Jesús como litúrgicamente debería ser. Esto se da debido a que los cantos de Adviento son poco conocidos. El cuarto domingo de Adviento, por ejemplo, se acostumbra cantar el “Magníficat”, dentro de las diversas interpretaciones musicales del himno.

Aunque el sentido de los villancicos es el de “elevar el espíritu de la Navidad”, muchos de ellos hablan de elementos culturales de esta época del año y dejan de lado el nacimiento de Jesús: “Una cosa seria un villancico y otra es la canción de Navidad. Cuando se habla de Navidad es la natividad de Jesús, no de otra cosa. Evidentemente todas estas cosas son sólo el acompañamiento y han hecho que muchas veces se pierda el sentido, incluso del mismo Papá Noel o del árbol, que tienen una razón de ser”.

Hoy en día al referirnos a la palabra “villancico” hacemos referencia a la canción de navidad que tiene sus orígenes en distintas culturas populares de cualquier nacionalidad. El villancico que estamos acostumbrados a oír en estas fechas tiene una estructura melódica y armónica sencilla y normalmente suele estar interpretado en las voces por coros de niños; suelen tener melodías fáciles y poco elaboradas armónicamente.

Pastoralmente, los villancicos pueden usarse en las diferentes expresiones de la piedad popular, como las novenas de navidad, las posadas, celebraciones fraternas, etc. pero no en un contexto litúrgico.

 
Fuentes: es.zenit.org y filomusica.com

 [/column]

 

CategoryPost