Porque el que canta bien, ora dos veces 

La respuesta a esta pregunta parece difícil. En realidad, es sencilla. No. Pero algunos católicos no están tan convencidos; o peor aún quieren fundamentos para decir no porque aún no entienden que nuestra liturgia no es un seguimiento de ritos vacíos sino como dice la constitución sobre la Santa liturgia:

“La liturgia, por cuyo medio “se ejerce la obra de nuestra Redención”, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia”(Sacrosanctum concilium 2)

Ya con esto ya debería cambiar nuestra mirada hacia las disposiciones que la Iglesia pide para celebrar “la obra de nuestra Redención”.

La Iglesia misma nos enseña a interpretar la Sagrada Escritura en su contexto y no caer en el principio protestante de “sola scriptura”. No podemos caer en esa misma trampa con la liturgia. La pregunta de muchos es: muéstrame dónde está escrito que no hay que utilizar cantos protestantes en la liturgia y lo creeré.  Pienso que el problema es mucho más profundo. Es un problema de formación.

Por eso sin la más mínima pretensión de hacer de este tema un debate, quiero compartirles hoy 7 orientaciones que la Iglesia ha dado sobre la música protestante en relación a la liturgia. Pero antes, es necesario saber que la música protestante tiene una identidad propia, una expresión de fe propia, y un objetivo específico para el cual fue creada. Esto nos lleva a pensar que la liturgia no hace parte de esa identidad que la caracteriza. No es expresión de lo que creemos y vivimos los católicos, ni tiene como objetivo ejercer la obra de la Redención a través del sacrificio de la Eucaristía. Es una música compuesta para otro fin, otro tipo de público y más para la experiencia personal.

Ya hemos dicho que la liturgia es la celebración de nuestra redención, pero en comunión con la Iglesia católica. A la música protestante se le escapan todos estos elementos. Con esto bastaría para convencernos que no es necesario incluir en nuestros repertorios litúrgicos música que no tiene relación con el misterio de Cristo en el que creemos los católicos. 

Siete orientaciones de la Iglesia frente a la música protestante en la liturgia: 

7. SACROSANCTUM CONCILIUM 21

Esta es la constitución que rige actualmente la liturgia católica.  Desde el inicio la Iglesia descartó todo aquello que no esté en comunión con ella y con los misterios que celebra en la liturgia. Aquí, los cantos los protestantes no tienen cabida. ¿Por qué? Porque simplemente no fueron creados para el servicio de la liturgia.

6. MUSICAE SACRAE, 7

Esta orientación es para explicar que los compositores de estos cantos, aunque profesen el cristianismo, no tienen la misma visión de fe que los católicos frente a los misterios que celebramos en la liturgia. Por lo tanto, estos cantos no pueden ser admitidos.

5. SACRAMENTUM CARITATIS, 42

Como ya sabemos, la música litúrgica tiene una identidad y un objetivo propio. Por lo tanto, todo canto incluso un canto católico que no esté en sintonía con cada misterio, parte o tiempo de la liturgia, no debe ser ejecutado en una celebración litúrgica. Con esto volvemos a decir que la música que viene de autores protestantes no debe ser admitida en la liturgia.

4. ECLESSIA DE EUCHARISTIA, 50

En esta tercera orientación se explica cómo todo arte, incluida la música sacra -que contiene la música litúrgica-, se distingue no sólo porque habla del misterio que se celebra, sino que el mensaje está tomado al ciento por ciento de la fe de la Iglesia y de las indicaciones litúrgica que ella misma da. Y aquí de nuevo, la música protestante no tiene opciones en la liturgia.

3. REDEMPTIONIS SACRAMENTUM, 79

Es muy claro este número 79 de la instrucción para que ninguno incluya dentro de la sagrada liturgia, ningún elemento diferente a nuestra fe católica. Este número habla de introducir ritos tomados de otras religiones.

Nosotros podemos analizar este punto a través de un ejemplo: El acto penitencial en la celebración eucarística. Este momento se concluye con un canto en el que los fieles aclaman al Señor e imploran su misericordia; este canto es el Kyrie Eleison o Señor ten piedad. Esto es lo que nos sugiere la liturgia. Pero si en lugar de esta aclamación penitencial que hace parte del rito, la cambiamos por un canto protestante que no corresponde al espíritu de lo que se está celebrando en ese momento, ni al espíritu de todos los católicos reunidos en la asamblea, estaremos modificando entonces drásticamente ese rito.

Y todo lo que modifique, altere lo que ya dicen los textos litúrgicos pues no debe hacer parte de nuestras celebraciones. Incluso este número termina diciendo: “se debe juzgar con gran severidad”. 

2. ENTREVISTA A BENEDICTO XVI

Ante la pregunta de un periodista sobre el crecimiento de las Iglesias evangélicas o pentecostales en sobre todo en Latinoamérica y África, que muchas personas las ven más festivas, entusiastas en sus cantos y expresiones, el papa Benedicto respondió:

“Estas comunidades son un fenómeno mundial, en todos los continentes; Diría que los elementos característicos son su poca institucionalidad, pocas instituciones, poca atención a la instrucción, un mensaje fácil, simple, comprensible, aparentemente concreto y además una liturgia participativa con la expresión de los propios sentimientos, la propia cultura y también la combinación sincretista entre las religiones. Por una parte, todo esto asegura el éxito, pero implica también poca estabilidad.

Por consiguiente, no debemos imitar a estas comunidades, sino preguntarnos qué podemos hacer nosotros para revitalizar la fe católica. Y, diría también, es importante una liturgia participativa, pero no sentimental: no debe basarse sólo en la expresión de los sentimientos, sino que se ha de caracterizar por la presencia del misterio en el que entramos, y por el que nos dejamos formar”.

Pienso que es muy clara la posición de la Iglesia frente a los cantos evangélicos. No podemos caer en ese espíritu sentimentalista de las celebraciones. Los católicos por supuesto que sentimos y buscamos sentir al Señor y por eso hay signos de su presencia para que podamos asimilar mejor el gran misterio del Señor.  Pero el sentimiento no es el primer objetivo de la liturgia y mucho menos del canto litúrgico.

El canto litúrgico es expresión de la fe de una comunidad reunida para celebrar los misterios sagrados.  El sentimentalismo en cambio, es una visión personal, a veces egoísta de la fe que busca “ver para creer”. Por eso por sexta vez decimos no a los cantos protestantes en nuestras Iglesias.

1. EL ESPÍRITU DE LA LITURGIA, BENEDICTO XVI

Aunque la Iglesia dice no a la música protestante en la liturgia, esto no es motivo para creer que vivimos esclavos de unas normas y ritos. De ahí que Benedicto nos dice:

“Frente al doble cambio de coordenadas que la modernidad introduce en la interpretación de la música – la música como pura subjetividad y la música como expresión de la pura voluntad- está el carácter cósmico de la música litúrgica: nosotros cantamos con los ángeles”.

El papa dice que la tendencia actual de la música es la subjetividad, es decir basadas en el punto de vista personal, y también una tendencia a expresar únicamente basados en el gusto personal. Los católicos tenemos la música litúrgica libre de  estos dos peligros, pues tiene un carácter cósmico, es decir que a nuestro canto se une el de la Iglesia celeste y el de la Iglesia purgante. Por eso decimos al final de todos los prefacios de la santa Misa, por eso con los ángeles y santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria. 

El papa continúa diciendo:

“El contexto actual de nuestra época, supone sin duda un reto difícil para la Iglesia y la cultura de la liturgia”.

Yo comparto esta idea del papa. Algunos dirán que es complicado cantar en la liturgia. ¡Con tantas normas! Pero no debemos olvidar que tenemos una identidad, es lo que nos caracteriza, es lo que nos une, es lo que nos pide la Iglesia que ha celebrado los santos misterios desde hace siglos. Ella sabe por qué no es lógico incluir lo que no hace parte de nosotros. Tú no cantarías o escucharías algo que dijera lo contrario a lo que tu eres y lo que te define como persona. O ¿sí? Pregúntate. Ese es el principio, defendemos la identidad del misterio que se celebra en la Liturgia. Sin embargo el papa alienta a los cantores, músicos y artistas diciendo:

“Los artistas que se comprometen a esta tarea ciertamente no tienen por qué considerarse como la retaguardia de la cultura, porque la libertad vacía que los otros dejan tras de sí, se harta de sí misma. El humilde sometimiento a lo que les precede es origen de la autentica libertad y los conduce a la verdadera altura de nuestra vocación como seres humanos”.

Con estas palabras, Benedicto XVI da una esperanza a quienes cantan, componen y animan en la liturgia. Les muestra que esa libertad vacía de crear, cantar o componer sin ninguna norma, llega un momento en que pasa y se cansa de si misma. En cambio, el humilde servicio y obediencia a lo que dice la Iglesia en sus disposiciones litúrgicas es lo que devuelve la verdadera libertad de espíritu. 

CONCLUSIÓN

Así que amigos, con estas 7 orientaciones nos queda muy claro que los cantos llámense protestantes o evangélicos o de otra índole que no sean litúrgicos, no son permitidos. Y esto no es sólo una norma. Es una motivación para componer correctamente, adentrarnos más en el misterio del Señor y crear cánticos que con la conveniente aprobación, puedan llevar al pueblo de Dios a santificación y juntos proclamar la gloria de Dios.

Además, yo pienso, que utilizar cantos no católicos en nuestras asambleas litúrgicas habla de nuestra pobreza musical y creativa. Tenemos tantos cantos posibles, que yo los invito que busquen, investiguen y se asesoren para que cumplan a plenitud este verdadero ministerio que Dios les ha encomendado. Eso es cantar bien en la liturgia.

Espero que después de esta reflexión hayan sido aclaradas las dudas de aquellos que quieren pruebas para saber si lo que dice la liturgia es cierto o no. Pero como dicen por ahí, para el que cree ninguna explicación es necesaria pero para el que no cree, ninguna explicación es suficiente. 

Por Pa. Gabriel Alarcón.


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