Porque el que canta bien, ora dos veces 

Una forma sencilla y práctica para descubrir y aplicar el canto gregoriano en la liturgia

Comencemos con dos preguntas: 

1) ¿por qué tendemos a empezar el aprendizaje del canto gregoriano por cantos complejos?

2) ¿cómo apreciar la belleza, simplicidad y practicidad de la salmodia en la liturgia?

Siendo Dios, nuestro señor Jesucristo para hacer la gran obra de la redención del hombre empezó por hacerse pequeño naciendo humildemente en un pesebre… con este ejemplo, él nos enseña que para empezar cualquier obra es necesario primero hacerse humilde aunque se tengan todas las características para alcanzar el objetivo.

Tengamos presente que: Descubrir el canto gregoriano y emplearlo en la liturgia es una obra muy grande donde podría considerarse seriamente empezar de forma sencilla y práctica, pues como diría San Pablo (1 Cor 3, 2) “¿por qué iniciar con el alimento sólido y no por la leche materna?”

El canto gregoriano y la salmodia

La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana [1] y, al igual que la Iglesia, sería lógico pensar que está destinado a seguir los mismos pasos de Jesucristo y por eso es que este modelo de música religiosa [2] comenzó su historia como una sencilla Salmodia que, por supuesto, logra la espiritualidad y función litúrgica del canto gregoriano. Recordemos estas brevemente:

  • El canto gregoriano es una oración.[3]
  • La función litúrgica del canto gregoriano consiste en: Revestir con melodías adecuadas el texto litúrgico (no debemos confundir melodías adecuadas con melodías complejas, estos son dos conceptos distintos).

¿Qué es la salmodia?

La salmodia es el canto de los salmos y cánticos de la Iglesia[4]; para emplearla es necesario aprender a acomodar las fórmulas salmódicas [5] a los distintos textos de los versículos. Por supuesto, estas fórmulas se pueden acomodar también a textos del propio y ordinario de la Misa. Sobre este método de acomodación (cuyo detalle no se aborda en este post), cito lo siguiente:

Para encontrar, pues, este método, basta remontarnos a través de los siglos en busca de la pura tradición gregoriana y ella misma nos lo enseñará tal cual es, sencillo y práctico, y al mismo tiempo, el más racional y conforme con los principios que regulan en el canto las relaciones que deben mediar entre las palabras y la música”.[6]

Situaciones cotidianas

Generalmente, las personas interesadas en el canto gregoriano contamos con habilidades musicales que junto con la admiración por la belleza pueden llevarnos de forma apresurada a descubrir el canto gregoriano comenzando por su repertorio más complejo o con los cantos que más nos gustan (tractos, graduales, etc.) y así, empezamos a interpretarlo o enseñarlo sin conocer y experimentar primero la salmodia, la cual es fundamental para entender e interiorizar la relación texto-melodía propia del canto sacro.

Por otra parte, en nuestros coros, frecuentemente caemos en volver costumbre inquebrantable interpretar en la liturgia repertorio complejo inclusive sin haber alcanzado a prepararlo bien. Recordemos que: cuando se necesite, podemos también utilizar la salmodia para lograr la espiritualidad y funcionalidad del canto gregoriano en la liturgia… pues para nadie es un secreto que interpretar un canto gregoriano complejo, pero ensayado a la ligera, puede perturbar el espíritu de quien lo canta o escucha durante las funciones litúrgicas.

Estimados lectores: ¡La salmodia está al alcance de todos! … y en la práctica es muy útil porque si por la falta de tiempo, nivel musical insuficiente del coro, etc. no se alcanzan a preparar todos los cantos con la melodía del “Graduale Romamun” o “Graduale Simplex”, la salmodia será el recurso por excelencia para cantar cualquier parte del ordinario o propio de la Misa, pues recordemos que la esencia de cantar la liturgia consiste en: revestir con melodías adecuadas el texto litúrgico.

En la práctica

Mostraré un sencillo ejemplo de cómo emplear la salmodia para cantar el tracto “Dómine non secúndum” del miércoles de ceniza. Consiste en acomodar al texto la fórmula salmódica del modo dos porque según la clasificación del octoechos [7] este canto está clasificado en ese modo:

Como recomendación, en los ensayos de coro se puede hacer el ejercicio de hablar salmodeando entre los asistentes, esto, ayuda a entender el concepto de la música en función del texto en el canto gregoriano. Este ejercicio funciona bastante bien porque en nuestra lengua cotidiana se nos facilita improvisar y acoplar la fórmula salmódica a la sintaxis y acentos propios del habla y, por consiguiente, esa experiencia la recordará el cantor cuando haga salmodia en latín.

Escuchemos un ejemplo:

Libros litúrgicos

Para salmodiar Graduales, Alleluias y Tractos, es posible utilizar el libro editado por la Abadía de Solesmes en el año 1955 titulado: Graduels, versets de l’alleluia et traits pour toutes les meses de l’année sur les formules de la psalmodie simple et solennelle. Se puede descargar aquí.

Conclusión

Debemos tomarnos tiempo para lograr una buena interpretación del canto gregoriano silábico y melismático, por eso animémonos y dispongámonos también a aprender salmodia gregoriana para emplearla en la liturgia como una excelente opción sencilla y práctica para la cotidianidad en nuestras iglesias, sintiéndonos felices y honrados de saber salmodear el canto gregoriano… porque el que canta bien, ora dos veces.

Por Miguel Angel Hernández Benavides (Bogotá – Colombia)

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Fuentes:

[1] Constitución Sacrosanctum Concilium (sobre la Sagrada Liturgia); Numeral 116. Puede consultarse en: https://cantarbienenlaliturgia.com/documentos-sobre-la-liturgia-y-el-canto-despues-del-concilio-vaticano-ii/

[2] Motu proprio Tra le sollecitudini (sobre la música sagrada); Numeral 3 – párrafo dos. Puede consultarse en: https://cantarbienenlaliturgia.com/documentos-sobre-la-liturgia-y-el-canto-antes-del-concilio-vaticano-ii/

[3] Houlier, D. J. (1985). Entretiens sur la spiritualité du chant grégorien. Solesmes. Pág. 11.

[4] Rvmo. padre Abad Gregorio M. Suñol, O.S.B. (1943). Método Completo de Canto Gregoriano según la Escuela de Solesmes (Octava ed.). Montserrat, España. Pág 55.

[5] Rvmo. padre Abad Gregorio M. Suñol, O.S.B. (1943). Método Completo de Canto Gregoriano según la Escuela de Solesmes (Octava ed.). Montserrat, España. Pág. 55. “En toda fórmula salmódica completa hay que distinguir: a) la entonación (initium, inchoatio); b) el tenor o dominante; y c) las cadencias, que son dos: la primera se encuentra a la mitad del versículo, y se llama mediación o cadencia media (mediatio); y la segunda, al final del versículo, y recibe el nombre de terminación, final o cadencia final. Entre el tenor y la mediación puede darse otra cadencia llamada flexa, que tiene lugar en los versos de mayor extensión cunado el sentido del texto lo permite.”

[6] Rvmo. padre Abad Gregorio M. Suñol, O.S.B. (1943). Método Completo de Canto Gregoriano según la Escuela de Solesmes (Octava ed.). Montserrat, España. Pág 117.

[7] Asensio, J. C. (2011). El canto Gregoriano. Historia, liturgia, formas… (Segunda ed.). Madrid, España: Alianza. Pág. 319.

 

 

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