Porque el que canta bien, ora dos veces 

La música litúrgica (con el movimiento de reforma litúrgica que tiene su cúspide en el Concilio Vaticano II) deja de ser un elemento accesorio o estético de la liturgia a ser parte necesaria e integrante. Pasa de ser definida como “Humilde sierva” (Pio X) hasta llegar a ser considerada en el Concilio Vaticano II dentro del rango de “Munus Ministeriale”(con una función ministerial).

La función que debe cumplir como parte necesaria e integrante de la celebración está orientada a destacar el “Sensus Ecclesiae” dentro de la celebración litúrgica. Así logra que el canto esté en los labios y los corazones de los fieles. Así se conviertirte en un medio de expresión del pueblo de Dios.

1. Lo que dice el Magisterio al respecto

“Nada hay más festivo y más grato en las celebraciones sagradas que una asamblea que toda ella exprese su fe y su piedad a través del canto”.

Musicam Sacram 16 Sacrosanto Concilium 112

A su vez la Instrucción general del misal Romano(18) dice que:

“… esa participación es de cuerpo y alma, ferviente de fe, esperanza y caridad”

Instrucción general del misal Romano 18

Es importante tomar en cuenta la Iglesia contempla distintas formas de participar a través de la música.

– Musicam sacram 15

Establece distintas maneras de participación de la asamblea. Ya sea exterior a través de las respuestas, gestos, cantos; o interior, a través del silencio y la escucha.

– Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI dice en su libro “La fiesta de la fe”:

“El atender, recibir, conmoverse ¿no es algo activo?. ¿No estamos ante una simplificación del hombre que queda reducido a la pura expresión oral? Aunque hoy en día sabemos que lo que aparece en la superficie de modo racional no es más que la punta de un iceberg, comparado con toda la realidad del ser humano? Vamos a concretar aún más. Es posible que haya más personas que canten mejor ‘con el corazón’ que ‘con la boca’”.

En este sentido el Director del coro o Cantor tiene un importante reto ante si: “Lograr una participación del Pueblo de Dios que sea una expresión de su fe”. De ninguna manera el coro o el cantante litúrgico debe enmudecer la asamblea:

“Pero no se puede aprobar la práctica de confiar sólo al grupo de cantores el canto de todo el Propio y de todo el Ordinario, excluyendo totalmente al pueblo de la participación cantada.” (Musicam Sacram 16)

2. La pedagogía de la música

Esta participación a través del canto una expresión de la fe de la Asamblea. Por eso concluimos como Antonio Alcalde en su libro Pastoral del Canto Litúrgico: “Dime como canta tu asamblea y te diré que tipo de asamblea tienes o dime que cantas y te diré que crees”. 

“Para que pueda cumplir su contenido, esta música debe ser accesible al conjunto de los participantes, tanto si la interpretan ellos mismos como si la escuchan”. (Universa Laus, La música en las celebraciones litúrgicas cristianas 3,2)

Definitivamente la liturgia ha entendido su función pedagógica en la fe, conduciendo al pueblo de Dios por un itinerario de crecimiento a través de los “tiempos litúrgicos”. La música como elemento esencial de la liturgia no se escapa de este sentido educativo. En primer lugar con textos que permiten una vivencia íntima de los misterios de la fe. También puede ayudar en el crecimiento musical para que la asamblea exprese de manera plena su fe a través del canto.

3. El ensayo que invita a la partipación

Creo que todo el que realiza un servicio ministerial en la liturgia a través de la música es consciente de lo útil que es ensayar unos minutos con la asamblea antes de la misa. Un ensayo aunque sea pequeño ayuda a la gente además de conocer los cantos a una mayor participación. Es una manera efectiva de que la asamblea entienda la importancia de su participación activa con sus voces a través de la música.


Hay muchas maneras de plantear el ensayo. Quizás sea bueno dedicar algunos minutos a sensibilizar a la comunidad en torno a la importancia de la participación en la misa con sus voces. Una catequesis litúrgica siempre es útil. Se pueden usar recursos varios que van desde hojas de canto hasta el uso de proyectores.

Musicam Sacram (18) lo expresa de la siguiente forma:

“En cuanto a la formación de todo el pueblo para el canto, será desarrollada seria y pacientemente, al mismo tiempo que la formación litúrgica”

Habiendo conectado con la asamblea a través de la sensibilización entonces se procede a ensayar. Lo primero es conocer la letra. Será conveniente si no se poseen cantorales u hojas de canto, que se empiece por practicar la letra. Después incluir la melodía y ritmo. Para empezar se recomienda usar a una velocidad a la que sea fácil de seguir, y después usar la velocidad a la que debe ser interpretado el canto. Según la complejidad del canto quizá convenga empezar con el estribillo.

Pero esta no es la única forma de fomentar la participación en lo musical. Hay otros elementos que nos ayudarán a conseguir la deseada participación en los cantos litúrgicos. En una segunda parte abordaremos otros elementos que favorezcan la participación a través del canto de toda la asamblea.

Por Jorge A. Sánchez (Venezuela)

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