Porque el que canta bien, ora dos veces 

La expresión “música sagrada” es genérica. Es decir, ella se aplica a toda música que, sea por su inspiración, o por su objetivo y su destinación, o por el uso que se le hace, se refiere a la fe. La música es sagrada cada vez que, por ella, “los hijos de la Iglesia, animados por una fe firme, por una experiencia cada vez más viva, por una caridad más ardiente, rinden el homenaje de alabanza a Dios en las iglesias…incluso fuera de esos edificios sagrados, en las familias y en las reuniones cristianas”1.

A la música sagrada pertenece el canto gregoriano, las composiciones antiguas, clásicas o modernas, vocales o instrumentales, destinadas a la iglesia o un concierto espiritual, y el canto religioso popular.

Esta distinción no pretende abarcar toda la música, porque justamente la noción de música sagrada es la más extensiva. Veamos esta distinción que hace la instrucción “De Musica Sacra et Sacra Liturgia”:

“Música sagrada” incluye lo siguiente: a) canto gregoriano; b) polifonía sagrada; c) música sagrada moderna; d) música de órgano sagrado; e) himnos; y f) música religiosa.

El canto gregoriano

Que se usa en las ceremonias litúrgicas, es la música sagrada propia de la Iglesia romana; se encuentra en los libros litúrgicos aprobados por la Santa Sede. Esta música ha sido reverenciada y fielmente fomentada y desarrollada a partir de las tradiciones más antiguas y venerables; e incluso en los últimos tiempos se han compuesto nuevos cantos al estilo de esta tradición. Este estilo de música no necesita órgano u otro acompañamiento instrumental. 

La polifonía sagrada

Hace parte de la música sagrada medida que surgió de la tradición del canto gregoriano. Es música coral escrita en muchas partes de voz y cantada sin acompañamiento instrumental. Comenzó a florecer en la Iglesia latina en la Edad Media, y alcanzó su apogeo en el arte de Giovanni Pierluigi Palestrina (1524-1594) en la segunda mitad del siglo XVI; distinguidos músicos de nuestro tiempo todavía cultivan este arte. (ejemplo en el siguiente video desde el minuto: 4:45)

La música sagrada moderna

También se canta en muchas partes de voz, pero a veces con acompañamiento instrumental. Su composición es de fecha más reciente, y en un estilo más avanzado, desarrollado a partir de los siglos anteriores. Cuando esta música está compuesta específicamente para uso litúrgico, debe estar animada por un espíritu de devoción y piedad; solo bajo esta condición se puede admitir como acompañamiento adecuado para estos servicios. De ahí que se le designe como parte de la música sagrada. 

LAS 2 FUNCIONES DEL CANTO

La música sacra para órgano

Es también parte de la música sagrada porque está compuesta solo para el órgano. Desde que el órgano de tubos entró en uso, esta música ha sido ampliamente cultivada por famosos maestros del arte. Si dicha música cumple con las leyes de la música sagrada, es una contribución importante a la belleza de la liturgia sagrada.

Los himnos

Son canciones que surgen espontáneamente de los impulsos religiosos con los que el Creador ha dotado a la humanidad. Por lo tanto, se cantan universalmente entre todos los pueblos.

Esta música tuvo un excelente efecto en la vida de los fieles, dotando a sus vidas privadas y sociales de un verdadero espíritu cristiano (cf. Ef 5, 18-20; Col 3:16). Fue alentado desde los primeros tiempos, y en nuestros días todavía es recomendable para fomentar la piedad de los fieles y mejorar sus devociones privadas. Incluso esa música puede, a veces, ser admitida en ceremonias litúrgicas (esta música tuvo un excelente efecto en la vida de los fieles, imbuyendo tanto su vida privada como social de un verdadero espíritu cristiano (cf. Ef 5, 18-20; Col 3:16). Fue alentado desde los primeros tiempos, y en nuestros días todavía es recomendable para fomentar la piedad de los fieles y mejorar sus devociones privadas. Incluso esa música puede, a veces, ser admitida en la liturgia. 2

Podríamos analizar ahora una pregunta: ¿se puede hablar de una música sagrada no cristiana? Si. Pero mientras este tipo de música esté ligada a un culto de idolatría o que ponga en riesgo de despertar ideas paganas, la santidad del culto cristiano, la excluye. Sin embargo, si se presenta purificada de estas ideas y se presenta como una obra simplemente bella, nada impide que, en un contexto cristiano, sirva a la alabanza del verdadero Dios.

LAS 2 FUNCIONES DEL CANTO

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1 Encíclica de Pio XII, “Musicae Sacrae Disciplina” del 12 de diciembre de 1955. n 41.

2 Instrucción “De Musica Sacra et Sacra Liturgia”, de la Congregación de Ritos del 3 de septiembre de 1958. nn 4-9.

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