Porque el que canta bien, ora dos veces 

EL EVANGELIO EN SIETE NOTAS 

Reflexiones para músicos que sirven en la liturgia


Domingo 32 del Tiempo Ordinario



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Lectura del santo Evangelio según san Marcos Mc 12, 41-44

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:

«¡Cuidado con los escribas!

Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».

Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.

Llamando a sus discípulos, les dijo:

«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir». 

7. CUIDADO CON LOS ESCRIBAS:

Con este Evangelio, Jesús continúa su enseñanza a la gente. Él quiere formarlos como verdaderos discípulos y la lección en esta oportunidad es prestar atención a las actitudes de los escribas. En la época del Nuevo Testamento los escribas eran los intérpretes profesionales de la Ley en las sinagogas judías. El amor a la Ley era la esencia de la piedad, y los justos o rectos eran ellos los que caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. La enseñanza de Jesús inicia con una advertencia: ¡Cuidado con los escribas! Es decir, cuidado con creerse que ustedes son los únicos que hacen bien las cosas, cuidado con pensar que los demás están en el error y ustedes no. Cuidado con vivir en la hipocresía.

Los músicos que sirven en la liturgia también están invitados a vivir como discípulos de Cristo, pero sinceramente. Cuidado con la hipocresía.

6. HIPOCRESÍA TRES EN UNO:

El evangelista Marcos nos presenta tres actitudes en los escribas que reflejan su hipocresía. Primero la vanidad: en la manera de vestirse, en la forma en la que quieren que los saluden y en buscar siempre llamar la atención para mostrarse como justos. Segundo: la injusticia y la avaricia reflejada en aprovecharse de los débiles; Jesús pone como ejemplo una viuda. Y tercero: la ostentación en la oración. Jesús habla de aparentar hacer largas oraciones.

Vale la pena preguntarnos si nuestro servicio litúrgico está marcado por la sinceridad, el amor y la oración o no. 

5. EL CAMINO OPUESTO

No olvidemos que Jesús está instruyendo a la gente para que lo sigan y su objetivo es enseñarles que esas actitudes están totalmente opuestas a lo que él pide.

Una evaluación casi al final de este año litúrgico nos caería bien. Revisar si todo el servicio que hemos prestado lo hemos hecho sinceramente sin mostrarnos como si fuéramos los únicos dueños de la liturgia y el canto; revisar si nuestra oración es sencilla pero verdadera; revisar si hemos sido buenos servidores del canto en la liturgia y si hemos tratado a los otros con caridad. Un músico que está al servicio de la liturgia es un discípulo de Cristo en la medida en que su vida está orientada en la dirección del Señor. Orientada hacia la verdad, la caridad y la sinceridad.

4. JESÚS OBSERVA

Como en muchas ocasiones, Jesús observa atentamente lo que sucede en el templo. Ricos que depositan dinero pero que en ocasiones dicen a los sacerdotes la cantidad que dieron y para qué debe ser destinada. Jesús observa su hipocresía. Jesús observa también cómo una viuda da lo que tiene sin decir nada. Jesús observa su sinceridad y entrega.

Hermanos, y si Jesús viniera a nuestras celebraciones litúrgicas los domingos y estuviera atrás todo el tiempo, ¿qué observaría? Pero vayamos más allá de lo bello que debe estar el templo o la capilla, el altar, las flores, la belleza del canto y la música. Veamos más allá. Él observa profundamente lo que nosotros no podemos ver sino por apariencias. ¿Encontrará el Señor verdaderos discípulos de Cristo que celebran, que cantan, que proclaman su Palabra, que ayudan en la liturgia? 

Jesús nos observa. Por eso hay que esforzarnos por cantar bien en la liturgia. Cantar afinados, cantar animados, cantar llenos de fe, cantar con deseos de agradarle y de ayudar a la comunidad a encontrarse con Él.

3. JESÚS LLAMA

Jesús ve la escena de la viuda que deja sus moneditas en la ofrenda del templo y llama a sus discípulos. Aquí es donde Jesús después de haber observado las dos actitudes contrarias, la del escriba y la de la viuda, se dispone a dar una nueva enseñanza que es importante para la formación de los discípulos.

Hermanos Jesús todo el tiempo nos está llamando a ser sus discípulos desde la sinceridad. Es el momento de decidir que de ahora en adelante le serviremos en la liturgia a través de nuestros talentos musicales, con deseos de seguirle. Eso quiere decir que no seremos unos cantantes de misas y de matrimonios y de exequias movidos por la vanidad o por el dinero o la hipocresía, sino porque aspiramos a tener una vida en él.

2. NUESTRAS MONEDAS

Según el Evangelio de hoy hay dos tipos de monedas: las de los ricos y la de la viuda. Es decir, la donación por obligación y por apariencia y la donación total de sí mismo. Eso reflejan las monedas de este Evangelio; unos que se dan para que los vean y otros que lo hacen en lo secreto y de verdad. La pregunta aquí es: ¿cómo estamos donando a Dios? Porque el problema no era el dinero en sí, sino la actitud de quienes lo ofrecían. Tu calidad musical es muy importante, pero tu calidad humana y cristiana son indispensables sin lo cual no se podría prestar este servicio litúrgico. 

La liturgia necesita músicos a su servicio, pero ¿qué tipo? Los de la apariencia o los de la entrega total a Dios como la viuda.

1. HIPOCRESÍA V/S AUTENTICIDAD

Jesús ha comenzado diciendo cuidado con la hipocresía de los escribas y nos traído pedagógicamente viendo los dos ejemplos de entrega para darnos la verdadera lección del día: Hay que ser auténticos. Ese es el ejemplo que nos da esta viuda. Sinceridad, entrega total de sí y abandono total a Dios.

Yo he podido constatar que incluso podemos servir cantando en la liturgia o en encuentros de evangelización, pero si la actitud no es auténtica, desvirtuamos el sentido de nuestro apostolado.

Yo los invito a seguir sirviendo en la liturgia con nuestros cantos, pero con actitud sincera. No es posible que te pelees antes de la misa con tus hermanos de coro o con los músicos y sin ningún remordimiento cantes: “donde hay caridad y amor, ahí esta el Señor”. Es como depositar el dinero, pero no sinceramente.

Vamos todos a esforzarnos por prestar nuestro servicio de manera auténtica y acabar con los gestos de hipocresía que se puedan dar en nuestros coros.

Este Evangelio es una invitación concreta a seguir al Señor sinceramente. Todos los músicos están invitados. Si nuestro ministerio musical no ha sido llevado bajo este llamado del Señor, no hay problema. Por eso Jesús está hoy aquí para recordarnos que es posible vivir sinceramente si nos unimos a él de verdad, sirviendo con amor y humildad. 

Bien amigos aquí están estas notas que ojalá nos ayuden a la reflexión y a la aplicación de este Evangelio a nuestro ministerio musical.

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Bendiciones para todos y que sigan cantando bien, porque el que canta bien ora dos veces.

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