Porque el que canta bien, ora dos veces 

Las solemnidades de Pentecostés y del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus Christi) son de una riqueza teológica, litúrgica y musical incomparable. La prueba de esto son las melodías gregorianas que fueron creadas  y  cantadas durante siglos por tantos fieles y santos. Con el Vaticano II la Iglesia abrió la puerta a la participación musical en la propia lengua pero eso nos hizo ir hacia el otro extremo.  Incluso ahora, muchos sienten aversión por el canto gregoriano, siendo éste el modelo de canto litúrgico para la liturgia romana.

Es cierto que en Latinoamérica no tenemos  mucha tradición gregoriana, pero admirar estas obras musicales, como admiramos una obra de Mozart o de Bach, debe hacernos valorar la riqueza musical y espiritual que hay en en canto gregoriano y que nuestros cantos actuales no poseen. Ahora son en español, pero de contenido espiritual y musical son en su mayoría vacíos. 

Existen cuatro tesoros que han sido olvidados por los músicos de la liturgia y han sido cambiados por cantos que nada dicen  a los misterios que se celebran en estas solemnidades. Por eso queremos compartir con ustedes dos secuencias y dos himnos que han sido siempre los cantos litúrgicos por excelencia de estas solemnidades.

Se trata de la Secuencia Veni Sancte Spiritus de Pentecostés y el Himno Veni Creator SpiritusLauda Sion para la solemnidad de Cospus Christi y el gran Himno Pange Lingua. ¿Los conocían ya? ¿Cuántas veces los han cantado? Pues esta es la oportunidad para que descubramos el canto gregoriano, lo apreciemos y por qué no, algún día cantarlo. Con razón se dice que nadie ama lo que no conoce. 

1. SECUENCIA “VENI SANCTE SPIRITUS”

Después de la segunda lectura del domingo de Pentecostés la sigue una Secuencia que desarrolla la grandeza de esta fiesta. Esta Secuencia se le atribuye a Esteban Langton, arzobispo de Cantorbery a inicios del siglo XIII. 

Está conformada por diez estrofas en las que las melodías se repiten de a dos por dos y por tres pequeños versos. Su texto es bastante poético y su melodía lírica es impresionante inspirada en el aleluya gregoriano de la misma fiesta. Actualmente debe ser cantada o proclamada antes del aleluya en la misa del día de Pentecostés. 

Veni, Sancte Spiritus,
et emitte caelitus
lucis tuae radium. 

Veni, pater pauperum,
veni, dator munerum
veni, lumen cordium. 

Consolator optime,
dulcis hospes animae,
dulce refrigerium.

In labore requies,
in aestu temperies
in fletu solatium.
 
O lux beatissima,
reple cordis intima
tuorum fidelium.

Sine tuo numine,
nihil est in homine,
nihil est innoxium.
 
Lava quod est sordidum,
riga quod est aridum,
sana quod est saucium.

Flecte quod est rigidum,
fove quod est frigidum,
rege quod est devium.
 
Da tuis fidelibus,
in te confidentibus,
sacrum septenarium.

Da virtutis meritum,
da salutis exitum,
da perenne gaudium.

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;

don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo. 

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
 
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,

si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
 
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
 
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,

dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.


2. HIMNO “VENI CREATOR SPIRITUS” 

Es considerado el más célebre de todos himnos gregorianos y expresa muy bien en su estructura los dones del Espíritu Santo ya que posee siete estrofas de cuatro versos cada una. Este himno es utilizado en la liturgia sobre todo en acontecimientos solemnes como un concilio, un cónclave, un sínodo, una consagración episcopal, la ordenación de sacerdotes etc. No olvidemos este tesoro musical de la liturgia e intentemos familiarizarnos con él y aprenderlo.

Basta sólo con leer su traduction al escucharlo bajo la melodía gregoriana y sabrán que ningún canto al Espíritu Santo expresa tanta teología, espiritualidad y forma musical como este. Actualmente se canta como himno en el oficio de primeras y segundas vísperas de la solemnidad de Pentecostés. 

Veni, creator Spiritus,
Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia
Quae tu creasti pectora.

Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, caritas
Et spiritalis unctio.

Tu septiformis munere,
Digitus paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
Sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
Infunde amorem cordibus,
Infirma nostri corporis
Virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius
Pacemque dones protinus;
Ductore sic te praevio
Vitemus omne noxium.

Per te sciamus da Patrem,
Noscamus atque Filium;
Teque utriusque Spiritum
Credamus omni tempore.

Deo Patri sit gloria,
Et Filio, qui a mortuis
Surrexit, ac Paraclito
In saeculorum saecula. Amen.

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
llena con tu divina gracia,
los corazones que creaste.

Tú, a quien llamamos Paráclito,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, dedo de la diestra del Padre;
Tú, fiel promesa del Padre;
que inspiras nuestras palabras.

Ilumina nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé nuestro director y nuestro guía,
para que evitemos todo mal.

Por ti conozcamos al Padre,
al Hijo revélanos también;
Creamos en ti, su Espíritu,
por los siglos de los siglos.

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos. Amén.


3. SECUENCIA “LAUDA SION” 

De la misma manera que en la fiesta de Pentecostés, en la fiesta del Corpus Christi existen una secuencia después de la segunda lectura de la misa. La diferencia es que esta es mucho más larga, aunque la liturgia nos propone una versión corta. Se trata de la célebre secuencia Lauda Sion. A Santo Tomás de Aquino se le atribuye esta composición en la que hace una invitación a la alabanza y luego expone de manera precisa y detallada la doctrina católica de la santa Eucaristía. Esta secuencia termina con una invocación a Cristo que se da como alimento por el cual nos conduce al cielo.

Esta secuencia está compuesta por veinticuatro estrofas en las que las melodías se repiten de dos en dos con algunas pequeñas variaciones. Cada estrofa está conformada por tres pequeños versos. A partir de la estrofa diecinueve, las estrofas tienen cuatro versos y las dos últimas tienen cinco versos.

Lauda, Sion, Salvatorem,
lauda ducem et pastorem,
in hymnis et canticis.
 
Quantum potes, tantum aude,
quia major omni laude
nec laudare sufficis.
 
Laudis thema specialis,
Panis vivus et vitalis
hodie proponitur.
 
Quem in sacræ mensa cenæ
turbæ fratrum duodenæ
datum non ambigitur.
 
Sit laus plena, sit sonora ;
Sit jucunda, sit decora ;
mentis jubilatio.
 
Dies enim solemnis agitur
in qua mensæ prima recolitur
hujus institutio.
 
In hac mensa novi Regis,
novum Pascha novæ legis,
phase vetus terminat.
 
Vetustatem novitas,
umbram fugat veritas,
noctem lux eliminat.

Quod in cena Christus gessit,
faciendum hoc expressit,
in sui memoriam.
 
Docti sacris institutis,
panem, vinum in salutis
consecramus hostiam.
 
Dogma datur christianis,
quod in carnem transit panis
et vinum in sanguinem.
 
Quod non capis, quod non vides,
animosa firmat fides,
præter rerum ordinem.
 
Sub diversis speciebus,
signis tantum et non rebus,
latent res eximiæ.
 
Caro cibus, sanguis potus,
manet tamen Christus totus,
sub utraque specie.
 
A sumente non concisus,
non confractus, non divisus,
integer accipitur.
 
Sumit unus, sumunt mille,
quantum isti, tantum ille
nec sumptus consumitur.
 
Sumunt boni, sumunt mali,
sorte tamen inæquali :
vitæ vel interitus.
 
Mors est malis, vita bonis,
vide paris sumptionis
quam sit dispar exitus.

Fracto demum sacramento,
ne vacilles, sed memento
tantum esse sub fragmento
quantum toto tegitur.

Nulla rei fit scissura
signi tantum fit fractura ;
qua nec status, nec statura
signati minuitur.
 
Ecce panis angelorum
factus cibus viatorum,
vere Panis filiorum
non mittendis canibus.
 
In figuris præsignatur,
cum Isaac immolatur,
Agnus paschæ deputatur
datur manna patribus.
 
Bone pastor, Panis vere,
Jesu, nostri miserere,
Tu nos pasce, nos tuere,
Tu nos bona fac videre
in terra viventium.
 
Tu qui cuncta scis et vales,
qui nos pascis hic mortales
tuos ibi commensales,
Coheredes et sociales
Fac sanctorum civium.

Alaba, alma mía, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas,
   porque él está sobre toda alabanza,
   y jamás podrás alabarle lo bastante.
 
El tema especial
de nuestros loores
es hoy el pan vivo y que da vida.
 
El cual se dio en la mesa de la sagrada cena
al grupo de los doce apóstoles
sin género de duda.

Sea, pues, llena, sea sonora,
   sea alegre, sea pura
   la alabanza de nuestra alma.
 
Pues celebramos el solemne día
   en que fue instituido
   este divino banquete.
 
En esta mesa del nuevo rey,
   la pascua nueva de la nueva ley
   pone fin a la pascua antigua.
 
Lo viejo cede ante lo nuevo,
   la sombra ante la realidad,
   y la luz ahuyenta la noche. 

Lo que Jesucristo hizo en la cena,
mandó que se haga
en memoria suya.  

Instruidos con sus santos mandatos,
   consagramos el pan y el vino,
   en sacrificio de salvación.

Es dogma que se da a los cristianos,
   que el pan se convierte en carne,
   y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves,
   una fe viva lo atestigua,
   fuera de todo el orden de la naturaleza.
 
Bajo diversas especies,
   que son accidentes y no sustancia,
   están ocultos los dones más preciados.
 
Su Carne es alimento y su Sangre bebida;
   mas Cristo está todo entero
   bajo cada especie.
 
Quien lo recibe no lo rompe,
   no lo quebranta ni lo desmembra;
   recíbese todo entero.
 
Recíbelo uno, recíbenlo mil;
   y aquel lo toma tanto como estos,
   pues no se consume al ser tomado.
 
Recíbenlo buenos y malos;
   mas con suerte desigual
   de vida o de muerte.
 
Es muerte para los malos,
   y vida para los buenos;
   mira cómo un mismo alimento
   produce efectos tan diversos.
 
Cuando se divida el Sacramento,
   no vaciles, sino recuerda
   que Jesucristo tan entero está en cada parte
   como antes en el todo.
 
No se parte la sustancia,
   se rompe solo la señal;
   ni el ser ni el tamaño
   se reducen de Cristo presente.
 
He aquí el pan de los ángeles,
   hecho viático nuestro;
   verdadero pan de los hijos,
   no lo echemos a los perros.
 
Figuras lo representaron:
   Isaac fue sacrificado;
   el cordero pascual, inmolado;
   el maná nutrió a nuestros padres.
 
Buen Pastor, Pan verdadero,
   ¡oh, Jesús!, ten piedad.
   Apaciéntanos y protégenos;
   haz que veamos los bienes
   en la tierra de los vivientes.
 
Tú, que todo lo sabes y puedes,
   que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
   haznos allí tus comensales,
   coherederos y compañeros
   de los santos ciudadanos.


4. HIMNO “PANGE LINGUA”

Al igual que la secuencia Lauda Sion, el famoso himno eucarístico tiene como autor a santo Tomás de Aquino. Como está unido al mismo oficio litúrgico de la solemnidad del Corpus Christi, posee también una riquísima catequesis eucarística que lo convierte en un verdadero cántico de adoración del Santísimo Sacramento. Este himno lo componen seis estrofas de seis versos cada una. Está dividido en dos grandes partes: la primera llamada “Pange Lingua” que la liturgia sugiere cantar el jueves santo en el momento del traslado del Santísimo Sacramento al lugar reservado para la adoración. La ultima parte “el Tantum ergo”, se canta antes de la bendición con el Santísimo Sacramento o como saludo inicial como se hace de igual manera el jueves santo. 

Este hermoso himno es el testimonio una de las verdades de fe más antiguas de la Iglesia: la presencia real del Cuerpo y la Sangre de Cristo en las especies consagradas. 

Pange lingua gloriosi
Corporis mysterium,
Sanguinisque pretiosi,
Quem in mundi pretium
Fructus ventris generosi,
Rex effudit gentium.

Nobis datus, nobis natus
Ex intacta Virgine
Et in mundo conversatus,
Sparso verbi semine,
Sui moras incolatus
Miro clausit ordine.

In supremae nocte cenae
Recum bens cum fratribus,
Observata lege plene
Cibis in legalibus,
Cibum turbae duodenae
Se dat suis manibus.

Verbum caro, panem verum
Verbo carnem efficit:
Fitque sanguis Christi merum,
Et si sensus deficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides sufficit.

Tantum ergo Sacramentum
Veneremur cernui:
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui:
Praestet fides supplementum
Sensuum defectui.

Genitori, Genitoque
Laus et iubilatio,
Salus, honor, virtus quoque
Sit et benedictio:
Procedenti ab utroque
Compar sit laudatio. Amen.

Canta, lengua, el misterio
del glorioso cuerpo
y de la preciosa sangre,
que, en beneficio del mundo,
el rey de los pueblos,
fruto de un vientre generoso, derramó.

Nos fue dado, nacido
de una Virgen inmaculada,
y, después de habitar en el mundo,
sembrada la semilla de su palabra,
puso fin al tiempo de su residencia
de forma maravillosa.

En la noche de la última cena,
recostado con sus discípulos,
después de cumplir fielmente la ley,
con los alimentos establecidos,
se da con sus manos
como comida a los doce.

Verbo hecho carne, el pan real
con su palabra en su carne convierte
y sangre de Cristo es hecho el vino;
y, si fallan los sentidos,
para apoyar al corazón sincero,
la fe sola basta.

Así pues, tan gran sacramento
veneremos postrados:
y el antiguo testamento
ceda ante el nuevo rito:
preste la fe complemento
a la limitación de los sentidos.

Al Padre, y al Hijo,
gloria y cantos de júbilo,
salud, honor, poder también
y bendición:
al que de ambos procede
igual alabanzaAmén.


Esperamos que este post les ayude a descubrir estas hermosas melodías gregorianas y puedan considerarlas para estas solemnidades. No son piezas que se cantaron alguna vez. Están aún vigentes y se utilizan en la liturgia actualmente, pero nosotros preferimos cantar cosas más fáciles, más simples, pero también con menos valor y contenido teológico y musical. Anímense, descubramos estos cuatro tesoros. 

por P. Gabriel Alarcón

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