Porque el que canta bien, ora dos veces 

Todos hacemos al inicio del año listas de propósitos que nos impulsan a comenzar un nuevo año con esperanza y decisión. Todos nos hemos propuesto hacer más ejercicio físico, viajar más, ahorrar más o quizás orar más.

Como cristianos podríamos hacer listas infinitas de las virtudes y los valores que deberíamos trabajar para que al final de este 2019, podamos alegrarnos del avance que hemos tenido en nuestra vida espiritual. De igual manera, como músicos que prestamos un servicio litúrgico, podríamos trabajar nuestra voluntad y hacer del 2019 un año de crecimiento, de fortalecimiento y de formación.

Les queremos proponer 12 propósitos – representando los doce meses del 2019 – que podrían inspirar nuestros propósitos y así emprender un tiempo nuevo y transformarlo en tiempo de Dios (Kairos) en beneficio de nuestro servicio en la liturgia. ¿Se animan a seguir este camino?

Los salmos acompañan el año litúrgico siendo nuestra respuesta a la Palabra de Dios que escuchamos en la celebración eucarística. Ellos van a inspirarnos en estos propósitos del 2019.

1. Contar las maravillas del Señor a todas las naciones. (Salmo 95 -Domingo II del Tiempo Ordinario)

Este año es la ocasión para que demos tesminonio. Mostrar con nuestras palabras y obras lo que creemos, especialmente a través de lo que hacemos. Nosotros estamos muy cerca de la liturgia y de los actos sagrados, pues contemos a los demás la alegría de servirle al Señor. No solo debemos CANTAR, a veces es necesario CONTAR nuestra experiencia de Dios.

2. El Señor es compasivo y misericordioso. (Salmo 102- Domingo VII del Tiempo Ordinario)

La misericordia es lo distintivo de Dios Padre. Jesucristo su Hijo nos lo reveló y nos dio testimonio de ese amor sin medida. Nosotros seguidores del Señor podríamos ser este año más amorosos con nuestros hermanos, nuestra familia, nuestra parroquia. Los músicos somos poco dados a escuchar, pero nos encanta que nos escuchen. Quizá este año la tarea sea estar dispuestos a entender a los otros, a escuchar a los otros, a perdonar y evitar todo lo que siembre discordia y división en nuestras comunidades y coros.

3. Misericordia Señor, hemos pecado. (Salmo 50 – Miércoles de ceniza)

En este año viviremos el tiempo de la cuaresma. Deberíamos entrar en camino de penitencia y conversión. Reconocer como músicos y servidores de la liturgia que no somos perfectos y que necesitamos de la gracia de Dios y la asistencia del Espíritu Santo para cumplir la misión encomendada, es una tarea diaria. Este es el año de preocuparse más por el alma que por los cantos. Algún sacrificio los viernes puede ayudarnos a ser más espirituales.

4. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. (Salmo 117 – Domingo Pascua de Resurrección)

El 2019 debe ser el año para expresar mucho más la alegría cristiana al prestar nuestro servicio litúrgico. Alegría no es siempre estar sonriendo, alegría es tener esperanza y gozo en el corazón que hace que los demás noten la alegría que llevamos interiormente. La sonrisa es fruto de ese gozo interior. Propongámonos en este año sonreir más, no perder la paz del alma por pequeñas cosas. Que al cantar siempre vean los hermanos que un Cristo vivo y alegre habita en nuestra vida. Dejemos tantas caras largas al cantar y cantemos con gozo que Cristo es nuestra alegría.

5. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño. (Salmo 99 – Domingo V de Pascua)

El individualismo o egoísmo puede ser la gran tentación de los músicos en la liturgia. Un buen propósito para este año es poder trabajar mucho más por la dimensión comunitaria del canto en la liturgia. Somos el pueblo de Dios y por lo tanto, nuestros cantos son reflejo de esa experiencia de comunión vivida en la Eucaristía. Propongámonos ensayar más con la asamblea, hacerlos partícipes de nuestro servicio litúrgico. Al fin y al cabo, el canto contruye comunidad y comunión entre los fieles.

6. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. (Salmo 103 – Domingo de Pentecostés)

Más que un propósito es un acto de piedad que podríamos hacer antes de cantar en la liturgia: invocar el Espíritu Santo. ¿Oramos antes de cantar? ¿Nos disponemos en el espíritu antes de prestar nuestro servicio litúrgico? La preparación espiritual es muy importante a la hora de cantar. Orar con nuestros hermanos de coro unos minutos antes de la celebración nos prepararán para cantar las alabanzas del Señor y guiar a la asamblea a la oración. Pidamos que el Espíritu Santo dirija nuestras voces.

7. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. (Salmo 68 – Domingo XV del tiempo ordinario. 

La respuesta de este salmo nos invita a trabajar por la virtud de la humildad y nuestro corazón tendrá vida. Este nuevo año, podemos proponernos dejarnos ayudar, reconocer que no lo sabemos todo y que otros saben y pueden hacer más que nosotros. La humildad es necesaria en este servicio litúrgico o sino nuestro servicio se convertirá en una lucha de poder y una muestra de soberbia. Brindemos nuestro servicio a quien lo necesita con sinceridad y generosidad. Este año hagamos algo concreto por cultivar la humildad.

8. Id al mundo entero y proclamad del Evangelio. (Salmo 116 – Domingo XXI del tiempo ordinario)

Cantar en la liturgia es un verdadero servicio y puede ser visto como un apostolado. Sin embargo, llega un momento en el que – como dice el Papa Francisco – debemos salir hacia la periferia. Eso quiere decir que no nos podemos quedar encerrados en nuestra capilla o templo con la excusa que ya hacemos apostolado. Es necesario salir al encuentro de otros. Este 2019 podemos consagrarlo para hacer algún tipo de apostolado diferente al canto o a la música, o acompañar con nuestra música otros apostolados como el de los enfermos, la catequesis o la pastoral con jóvenes. ¡Cuánto bien hiciéramos!

9. Alabad al Señor que alza al pobre. (Salmo 112 – Domingo XXV del tiempo ordinario)

Este debe ser el año de alabar al Señor con nuestros cantos y nuestra vida. La oración de alabanza es necesaria para el crecimiento espiritual. Nuestros cantos de alabanza deberíamos utilizarlos más. No creamos que porque estamos en adviento o cuaresma no podemos alabar. Algunos creen que cuaresma es signo de tristeza y no es tiempo para la alabanza. No hermanos. Todos los días, en toda circunstancia, bajo cualquier acontecimiento alabemos al Señor. La alabanza siempre tendrá lugar en la liturgia y en la oración. Alabemos más.

10. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “no endurezcáis vuestro corazón”. (Salmo 94 – Domingo XXVII del tiempo ordinario)

2019 debe ser para los músicos de la liturgia un tiempo de gracia para cultivar ciertas virtudes poco practicadas u olvidadas. La dulzura es necesaria en nuestro servicio. Abrir el corazón a los otros, escuchar a Dios, no ser duros con los demás ayuda a construir verdaderas relaciones humanas. No endurezcamos el corazón este año. Tenemos 365 oportunidades ejercer la dulzura, la caridad, el amor. No desperdiciemos este tiempo con nuestra dureza de corazón.

11. Esta es la generación que busca tu rostro Señor. (Salmo 23 – Solemnidad de todos los Santos)

Caminar juntos como hermanos, miembros de una sola Iglesia, hijos de un mismo Padre, deberíamos tenerlo como propósito. Buscar servir en comunión, caminar juntos, cantar a coro y no solo. Crear un pequeño o gran coro podría ser un buen propósito para quien quiere dar el paso a vivir la fe desde la comunión. Recuerden que nadie se salva solo. Busquemos siempre favorecer lo que nos construya a todos y evitemos hacer todo solos.

12. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. (Salmo 97 – Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María)

Estar abiertos a la novedad es signo de la presencia del Espíritu Santo. Él hace nuevas todas las cosas. Hagamos este año la experiencia de renovar nuestro repertorio, cambiar nuestra forma de cantar, utilizar otras formas musicales aptas para la liturgia, aprender ordinarios de la misa diferentes e irlos introduciendo poco a poco en nuestras celebraciones. No tengamos miedo al cambio y a hacer lío en las comunidades. ¿Se imaginan si la Iglesia hubiera tenido miedo al cambio producido por el concilio Vaticano II? Quizá no se hubiera atrevido a renovar todo, conservando lo esencial. Así que no nos dejemos influenciar por aquellos que dicen que todo debe seguir igual porque siempre se ha hecho así. Ya es hora de renovar ciertos cantos, ¿no lo creen?

Esperamos que estos propósitos los motiven a emprender un año de servicio generoso al Señor a través de la música y el canto en la liturgia.

Feliz año 2019 a todos

  1. 6 enero, 2019

    Muchas gracias por su gran aporte a la misión. Espero recibir más de esto. Bendiciones

    • 25 enero, 2019

      Bendiciones para ti y tu servicio de canto. Sigue pendiente de nuestras publicaciones y compártelas con tus amigo.

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